Hace menos de 15 días todo el país miraba horrorizado la imagen de una niña hondureña en la portada de la revista Time, un símbolo que representa la miseria, exclusión y desprecio, expuesta por el régimen migratorio de EE.UU. si, si el mismo país por el que los políticos se les quiebra la espalda al escuchar hasta al portavoz de más baja clase, cuando en cualquier país digno y culto, un extranjero o quien sea, no tiene más valor que cualquiera otro ciudadano.  

 

Reflexión / EL LIBERTADOR

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Las botellas de sauvignon, Chardonnay y escocés reposan sobre los manteles blancos, los botones bien dispuestos, los pisos níveos relucientes y los espejos rematados en brillo intenso donde se reflejarán las personalidades de la noche, mujeres corren con sus vestidos, después de todo un día en el salón de belleza, deberían estar bellísimas (bueno…); los hombres, con saco recién salido de la  “dry”, parece gente importante. ¡4th July llegó por fin, no para todos!

 

Algo triste pasó… la invitación nunca llegó ¡Porqué!? No importó la columna vertebral gelatinosa, ni cuánto se esforzaron para no enfadar al mandamás de avenida la Paz. Derroche de lágrimas y de tafil, frustración y miedo allá en las casas del Hatillo; la coronela gritó con el ceño fruncido “No será fácil, pero se necesita más progreso en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Estados Unidos será un socio firme en esta lucha”. Hablaron los mudos y vieron los ciegos.

 

Y pues, “la party” no se arma bien sin “los Pandoros” y “las Pandoras”, así que no se ensució la Quinta de Viera donde vivirá Palmieri y, lo mejor fue alquilar un salón de hotel, invitar a unos cuantos para llenar el vacío. Como para no decepcionar a los hondureños, ayer, la pobre, pobrecita clase política (los que fueron invitados) hizo gala del puesto que no cumple, pero explota, “representantes del Pueblo”.  

 

¿Cómo se diferencia la diplomacia de la humillación?, ¡Sencillo!, al izquierdista radical López Obrador de México, se le habla con respeto desde el Norte, se le invita a trabajar en conjunto y quien lo dice es la máxima autoridad imperial, de “Presidente a Presidente”; en el Triángulo Norte, se reúne de tres en tres a los presidentes, en combo, lo hace un vicepresidente y todavía les grita: “Con todo el respeto les digo…”. Respetuosamente significa “no valen, cumplan, son órdenes”. 

 

La clase política hondureña no merece un pueblo que ya la superó hace mucho y por mucho, estos politicastros son tratados con irrespeto exagerado, dan tanta lástima que sofoca verlos, no hay relaciones reciprocas ni con la visa, ni siquiera los atiende un embajador, sino una encargada de compras a la que se ven obligados a alabar y delegarle la elección del presidente, ni a su casa son llevados por temor a contaminar los jardines y, ¡mejor!, contrata un albergue internacional. O sea, mantengamos la distancia. 

 

¿Se puede llamar amigo a quien te llama patio trasero?, cuando fue la coronela Fulton, la que leía las actas en el fortín del Tribunal Supremo Electoral, con un insignificante Matamoros Batson; de lo que resultó, según la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU en 23 personas asesinadas y presos políticos que aún protestan desde los pozos sin la certeza de salir libres.

 

Nunca entendieron ustedes políticos, ¡a ellos!, a esos patriotas se deben y de ellos jamás aprendieron, ni dignidad ni amor por Honduras. “Con vosotros hablo, enemigos del pueblo y de la libertad”, les dejó dicho Morazán.

 

Hace menos de 15 días todo el país miraba horrorizado la imagen de una niña hondureña en la portada de la revista Time, un símbolo que representa la miseria, exclusión y desprecio, expuesta por el régimen migratorio de EE.UU. si, si el mismo país por el que los políticos se les quiebra la espalda al escuchar hasta al portavoz de más baja clase, cuando en cualquier país digno y culto, un extranjero o quien sea, no tiene más valor que cualquiera otro ciudadano. 

 

En descaro absoluto, anteayer se desgañitaba, Ana García, –sin mea culpa—, resentía del amigo del norte: “Más del 85% de los asilos son denegados”…Apenas horas más tarde, corría como Cenicienta a la fiesta de gala, usando el mismo vestido –guardando las distancias— que la coronela Fulton; a esa misma hora del brindis, en el desierto texano y en bases de la Marina, los niños, cientos de niños, lloraban abandonados, sin padres y sin gobierno, en los albergues de tiendas plásticas. La luz amarilla de las enormes lámparas dejó ver el ascenso de las copas, se celebraba la independencia de un país que esclaviza a los nuestros.

 

Comprendemos que a nuestra clase política-empresarial se le dificulta la palabra honor, es difícil serlo cuando cada noticia se piensa “¿Seré yo?”, la corrupción ha invadido los huesos ¿y saben?, los hondureños escuchamos su miedo. Estamos listos para la nueva clase política, para una República y para una Patria, donde si habrá diplomacia de igual trato, relaciones con todos los países, pero de frente. ¡Quítense del camino! este pueblo no los identifica como una de sus partes.

 

El respeto, independientemente del país, no se transa en la recepción de un hotel, ni se gana de rodillas, la humillación se conquista por bajezas y el respeto se conquista por carácter férreo. Usted señor político de oposición u oficialista no debe servicio al extranjero, se debe a su pueblo, aunque no lo entienda, es de quien toma dinero y de eso usted vive y vive; aunque por su torpe conducta el pueblo ya días sufre. El “Tornillo” no está en Texas, el tornillo son ustedes.

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