Señores empresarios, ustedes y yo, sabemos que muchas riquezas se han forjado sin imaginación, ni esfuerzo, entre crimen y estafa, como dijo don Jorge Bueso Arias, el “Forjador del siglo”: “si nos vamos a poner en manos de corruptos, en gente que sólo está pensando en hacer dinero y estar en el poder, estamos perdidos”. Algo ha de significar para ustedes la centenaria meditación de uno de los últimos oráculos hondureños.

 

¿Para qué le puede servir a una empresa moderna los pobres?, ¿para qué quieren vender churritos de 3 lempiras?, ¿de qué sirve una población de segunda, ropa de segunda, carros de segunda, vidas de segunda? ¡Eso está lejísimos del sueño de un gigante visionario, con enormes emprendimientos que trascienden su vida!

 

Reflexión

EL LIBERTADOR

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Tegucigalpa. Corría 1933 de una ciudad polvosa, un hombre y su esposa se despertaban a las 2:00 de la madrugada para hacer arrancar su pequeñita tostadora de café que funcionaba con gasolina, la había adquirido gracias a su suegro don Saleh Kafati. De esta manera la pareja, don Gabriel y doña Elena Kafati, suplicaban con ansias a los dueños de las pulperías pudieran tomar su café al crédito, de puerta en puerta recibiendo mil “no” y sólo un “sí”. Allá se desdibuja la figura sudorosa de un hombre sobre su bicicleta en horas y horas de trabajo pensando en silencio, deseando un golpe de suerte o esperando un milagro de los cielos para ganar un par de fichas. El café con símbolo de indio es ya historia, y ya eso es pasado.

 

El capital hondureño en su mayoría en manos de familias extranjeras, fueron inmigrantes con falso pasaporte de turcos, alejados de sus remotas tierras por hambre, muerte, dominación humillante de su pueblo por el imperio Otomano (Turquía), sin esperanza y sin nada; fueron acogidos en estas tierras y, sin duda, los padres fundadores debieron luchar como cualquier hondureño que hoy por apodo llaman “emprendedor”, casi por burla, y nombran la palabra “empresario” por caché o cotización artística.

 

Los originarios, padres fundadores de actuales empresas y grupos económicos, fueron creativos en el desarrollo de sus emprendimientos, algunos tuvieron que irse exiliados por sus ideas “subversivas”, sufrieron cárcel, marginación de su misma raza y todo ese esfuerzo fue heredado a una generación que olvidó las tradiciones antiguas, los agradecimientos y lealtad y en el declive moral e irrespeto a la memoria de sus mayores, han financiando golpes a la tierra que les dio oportunidad, otros se volvieron hasta sicarios de la gente que les dio hospedaje y algunos montaron pulperías ya fabricadas para vender “Hot-Dogs” y abarrotería. ¿Qué puteada les dirían aquellos dones curtidos del sol, que apenas hablaban castellano y recorrían en viejos carruajes las calles de herradura del país y sobre bicicleta los campos bananeros?

 

Los padres carecían de letras, entendían el trabajo forjador de carácter y a cuidar el centavo ¿les recuerda algo esa frase? –“Papi, yo solo trabajo, trabajo y trabajo”--dijo un alcalde mediocre con ínfulas de querer ser presidente, cuando en ocho años no pudo tapar siquiera una cloaca que está frente al Hospital Privado más grande de Honduras, sí, ni eso… puede crearse un mundo del resto de la historia y esa es la diferencia entre los originarios y los herederos, éstos aprendieron la malcriadeza, la mentira del político vernáculo y la pereza del capitalino en barrio pobre. ¡Claro! Como en todo árbol hay frutos podridos y otros sanos, conocemos algunos que son muy hondureños, buenas personas que se unieron al pueblo para luchar por una Honduras con grandeza.

 

Señores empresarios, ustedes y yo, sabemos que muchas riquezas hondureñas se han forjado sin ningún legado de esfuerzo, de decencia e imaginación de sus ancestros, florecieron de la noche a la mañana entre el crimen y la estafa, como dijo don Jorge Bueso Arias, el “Forjador del siglo”: “si nos vamos a poner en manos de corruptos, en manos de gente que sólo está pensando en hacer dinero y estar en el poder, estamos perdidos”. Algo ha de significar para ustedes las palabras de uno de los últimos oráculos que transitó el siglo. Sin embargo, éstas, para los empresarios corruptos, podridos por el amor al dinero, es como tomar la homilía el domingo y pecar el lunes contra el espíritu santo. ¡Sea anatema!

 

Hay un mérito que sin duda se ganaron los mayores, es que la burguesía hondureña fue incapaz de evolucionar a empresas, cómodamente en su pereza dejó la vacante de “empresario”, pues los caballeros y damas estaban en universidades extranjeras y tocando el piano en el “Barrio Abajo” con el conde Ferrari (existe, no es broma), con sus revistas  importadas pensando en lujos y por eso el tiempo les pasa factura, hoy lloran y suplican siquiera los dejen ser embajadores en alguna isla que nadie conoce, les den alguna gerencia en un banco o un cargo público  de medianía. Ay los tiempos dorados cuando se comían la herencia. Finalmente, esa vacante fue ocupada por ustedes y algunos pactaron con los militares para expropiar, a la inversa de la izquierda, las empresas gubernamentales que luego fueron privadas sin más esfuerzo que la corrupción con el líder del partido, hoy esas empresas hechas con el lomo del hondureño son símbolo de progreso y esfuerzo empresarial.

 

Algunas fortunas acumuladas, es casi un proceso inocentón, bastante lejos de las reglas del capitalismo que plantea un Adam Smith o las fuerzas del mercado de Porter (supongo hablamos el mismo idioma), fieles sacerdotes del credo del mercado abierto y la competitividad, no de acumulación de dinero, eso no es nada, admiradores de un hombre como Henry Ford, padre de los procesos de ensamblajes de autos (idea que aplicó viendo una carnicería) y cátedra obligatoria en toda universidad de negocios del mundo ¿pero saben que buscaban ellos? El desarrollo de sus países, ellos no querían un ciudadano que no pueda comprar sus productos ¿para qué le puede servir a una empresa moderna los pobres?, ¿para qué quieren vender churritos de 3 lempiras?, ¿de qué sirve una población de segunda, ropa de segunda, carros de segunda, vidas de segunda? ¡Eso está lejísimo del sueño de un empresario gigante, con visión de desarrollo nacional y con objetivos claros de trascendencia después de su vida! No compas, denle gracias a Dios que no vivieron cerca de Ford, los agarraría a patadas por el temperamento colérico que le desataba la gente poco creativa; su hijo Edsel sufrió en carne propia las gritadas del hombre que hizo del carro una revolución industrial en EEUU.

 

¿Por qué un empresario apoyaría un golpe de Estado? ¿imaginen las tonterías en que andan? Muchos se han equivocado y hay mucha ignorancia en una visión paternal del Estado, pues no es compitiendo en un mercado abierto y pujante que desarrollan las empresas, sino a la vigiona de cuánto del Presupuesto General de la República será para ustedes, vender hamburguesa donde ya los hermanos Dick y Mac McDonald se dieron la gran vergueada, aquí es una empresa de copiar y pegar, sin innovación, sin creatividad, sin deseo de ser más, donde los migrantes hondureños producen más dólares a la economía del país, son la vida de la balanza de pagos, porque ustedes son inútiles para producir y exportar, aun con todos los incentivos regalados y montándole toda la carga de impuestos al pueblo, se les da gratuito el negocio, viven de regalado pue’, ¿no es como para ruborizarse o arrecharnos y tratarlos como lo haría Ford? Y al final con todo ese capital, ni siquiera pueden crear un Circle K, que no es más que un mercadito que vende pan con chorizo y Coca Cola en lata. Sin duda, unos Peaky Blinders modernos (pandillas adictas a la moda, en los años 20 en Inglaterra).

 

Son mediocres de talla mayor en el comercio, en todo, si van a Diunsa les impone una tasa de interés de 85% al crédito, nooombeee, eso es asalto, si van a los bancos es la misma usura, por eso el hondureño sólo saca un crédito en toda su vida (lo afirman estudios) y cómo va a sacar otro si ustedes estrangulan el consumo, ¿no quieren vender, no quieren más clientes? Tampoco invierten en la producción los miles de millones de exceso de dinero en las bóvedas, en lugar de apoyar al empresario luchador, prefieren negociar con el gobierno que les toma el dinero electrónico el viernes y el lunes les pasa una buena suma de billetes por interés. Estamos fritos con ese estreñimiento mental de ustedes, simples centaveros, no son capitales de inversión, son masas de dinero en manos de vividores.  

 

Esa miopía en la visión estratégica los ha llevado a los peores horrores, desde creer dejar a campesinos sin tierra y llenarla con matones ojos verdes, apoyar golpes de Estado, elevando el desprestigio internacional, el asesinato de defensores del ambiente y todo por el miedo al capitalismo (al de verdad) y la necesidad de aferrarse al Presupuesto Nacional como el Covid se pega a los pulmones en un cuerpo infestado; eeyy el presupuesto es para invertir en la sociedad, no es para los empresarios cuando son fundadores, tan devaluada está la profesión de empresario que gente de poca monta, sin clase ni educación como Ana Facussé y Lenir Pérez la ostentan, que de la mano de militares corruptos despojan a campesinos de sus tierras ¡Señores! ¡Señores! Eso es lastimero e infame, y eso no es todo, llegan en un negocio de lo más asqueroso a ser los dueños de los aeropuertos del país, otorgado por un señor que nunca tuvo que ser presidente, pero que ustedes apoyaron y aún hoy, algunos de ustedes apoyan para seguir siendo empresarios. El dinero fácil es peligroso, muchachos.

 

¿No les parece que llegó el momento de evolucionar? Por lo menos llegar a una revolución industrial, un capital decente, dejar de pagar salarios miserables a sus colaboradores y encima creerse dueños de las personas, es tiempo de teatros (aunque no sepan para qué, créanme son útiles), de apoyar gobiernos progresistas, el momento de invertir en escuelas de tecnológica en ciencia y progreso, apoyen un plan de nación, si no saben, déjennos un mensaje en las redes de EL LIBERTADOR. Las elecciones están próximas y ustedes son hombres y mujeres inteligentes, saben qué hacer para eliminar su cagadal. 

 

Finalmente, amigos míos, escuchen a los mayores, tomen consejos de los que han vivido más, tómense un café con Juliete Handal o Don Emin Barjum y se les va a reiniciar el cerebro, hombre que entendió qué es tener un capital moderado, el buen trato con los empleados y una vida sencilla (materialmente), pero compleja (intelectualmente) es una fórmula para ser feliz. Recuerdan en la escuela de negocios ¿integración con la comunidad? La armonía genera mejores ganancias y garantiza un sueño reparador. «Por aquí, de cualquier manera, no miramos hacia atrás por mucho tiempo. Caminamos hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y haciendo nuevas cosas, porque somos curiosos… y la curiosidad sigue conduciéndonos por nuevos caminos.» les recuerda Walt Disney. Es hora de estrenar el cerebro, por su bien. ¡Despierten!

 

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Comentarios  

+1 #1 Jorge 07-03-2021 03:53
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