El dictamen del Departamento de Estado es inobjetable. Dicta que las catástrofes que dieron origen al programa de seguridad temporal (TPS) pasaron hace mucho, que no se justifica más, y que son otras las causas que provocan pobreza y presión migratoria en Honduras. Y todo es cierto.

“Por las calificaciones de la Cuenta del Milenio, solo se puede concluir que Honduras es un país corrupto con un gobierno incompetente que se escuda en el ocultamiento de la información”. 

“Sistemáticamente, después del golpe de 2009, los gobiernos de Honduras han fallado, incumpliendo más objetivos de los que cumplen. Es una demostración clara de la manera en que nos afecta el mal gobierno”.

En este análisis, cuyo nombre original “El Fin del TPS y la Nueva Negativa del Fondo del Milenio, Spin y Sentido Común”, el doctor Fasquelle, expone “No vendrán los cientos de millones de dólares por la Cuenta del Milenio. Ni han llegado los cientos de millones prometidos por La Alianza para la Prosperidad, porque no se confía en este gobierno”.

 

Rodolfo Pastor Fasquelle

Pensador hondureño

A mi ODE

 

Honduras. Paradójicamente, analistas de izquierda y derecha lamentan que los EUA adopten medidas negativas que, en teoría, nos exigen más independencia y responsabilidad. ¿Y no queremos esas cosas vedad? ¡Claro que no! La mayoría quisiera migrar y los restantes un estado libre asociado ¿para que los rescaten del huracán?

A pocos patriotas nos duele que sea tan extremosa, porque nos resta dignidad, pero nadie niega  la real dependencia de Honduras con respecto a EUA. A diario, salta a los titulares la evidencia de su gravitación inevitable. Ayer, era que no nos van a dar -otra vez- los fondos de la Cuenta del Milenio. Y hoy -en medio de una disputa entre burócratas- se dispuso prorrogarlo por seis meses. Mientras que a los nicaragüenses se les notificó que les daban un año.

Que en ese lapso podrían reconsiderarlo, puede ser, pero el mensaje está claro, el estatuto lo que dice es que, al caducar, los beneficiarios tendrán seis meses para salir y tienen que renovar sus permisos de trabajo como ahora exigen.

La discusión fue interesante. En anticipación, el demagogo de turno se rasgaba ayer las vestiduras declarando que no dejará desamparados a los retornados, cuando los que han estado llegando revelan que –pese a muchas promesas— no ha levantado un dedo por ellos y a él también le quedan horas. El Subsecretario de Seguridad Interior J. Nealon intercedía por una renovación a largo plazo con un argumento –emocional dicen— que invocaba curiosamente la conveniencia para la relación externa.

EUA invierte, decía 700 billones en Centroamérica que, sin embargo, no está lista para recibir a esta gente aun y sería contraproducente poner a esos países bajo esa clase de presión, ahorita.  Hablando objetivamente, en boca del Canciller Rex Tillerson, el dictamen del Departamento de Estado es inobjetable.

Dicta que las catástrofes que dieron origen al programa pasaron hace mucho, que no se justifica más y que son otras las causas que provocan pobreza y presión migratoria en nuestros países. Y todo es cierto.

Los cachurecos solapados porque no quedan francos dicen que los opositores hablamos mal de la patria. Yo no. Me gusta cantar las alabanzas de Mi país y publicó que Honduras es bella. ¿Y buenas personas los hondureños? Y algunos lo son, sin duda. Vivo aquí porque escogí regresar.

¿Que sus gobernantes han hecho muchas cosas? Claro que sí,

recién, cárceles, casetas de peaje, han puesto más impuestos y creado más exenciones, han comprado equipos de espionaje y armamentos. Lo que no han hecho últimamente son escuelas, centros de salud y hospitales, caminos nuevos. No han establecido museos, universidades, tecnológicos, hospicios, guarderías, campos de experimentación, extensión, rehabilitación.

De inmediato, por supuesto, el fin anunciado del TPS generará pérdidas severas y sufrimientos. Será durísimo. Pero, si regresan 60 mil compatriotas que, ya cuando se fueron tenían destrezas e iniciativa, y han estado aprendiendo oficios y a trabajar más organizadamente y les damos aquí mínimas oportunidades con que… ¿podrán no solo prosperar ellos -más que allá- si no que contribuir a la prosperidad de todos, a generar empleo aquí y producir nueva riqueza?  Y entonces ¿no deberíamos más bien estar discutiendo como proveerles eso? ¿Con fondos del PRAF quizás, si quedara algo? Lea el graffiti en la pared, Juan. Fuera.

¿Cómo darle al retornado ese con que producir? En vez de gastar en aviones y barcos de guerra como, en el primer plano de periódicos y telediarios, este barco de gran envergadura, que bautiza JOH en el muelle de Cortes con champaña, ayer y que compramos por muchos millones de dólares en Colombia, para combate del narcotráfico colombiano, principal prioridad de EUA. (Mal paga el diablo a quien bien le sirve). Porque nuestra prioridad más bien debe ser dar servicios de calidad, generar oportunidades, abatir la extorsión y la violencia de nuestras principales ciudades. Y en eso, el barquito no ayudará casi nada, viajando de Cortes a Caratasca. ¡Mejor fuera crucero!

EUA se niega otra vez a incluir a Honduras en la Cuenta del Milenio por razones muy parecidas a las que invoca para dejar que se extinga el TPS. No vendrán -está decidido- los cientos de millones de dólares que hubiera correspondido entregarnos por vía de ese programa de jubileo. Ni han llegado los cientos de millones que nos tiene prometidos La Alianza para la Prosperidad porque no se confía en el gobierno.

En su gobierno Mel Zelaya aplicó un complejo sistema de anotación objetiva de cumplimiento de metas y Evaluación por resultados, que obligaba a los ministros a rendir cuentas. La Cuenta del Milenio funciona así también como una evaluación objetiva del gobierno. Se explicita una veintena de objetivos, de transparencia y eficiencia gubernamental. Y si el país aprueba, se le asigna un recurso masivo, que el gobierno de EUA dispone a que cosa dedicar, y a menudo administra directamente, para inversiones que les interesan. Y si reprueba, no hay nada. A pesar de la animosidad, la Administración Zelaya aprobó siempre.

Sistemáticamente, después del golpe de 2009, los gobiernos de Honduras han fallado, incumpliendo más objetivos de los que cumplen. Es una demostración clara de la manera en que nos afecta el mal gobierno.

La Administración Hernández alega que este año, el último de JOH, los felicitaron ¡porque cumplieron con 11 de los 20 objetivos evaluados! Pero no. (¡Le exigen 70% a los alumnos y quieren ellos pasar con 55%!) Por las calificaciones de la Cuenta del Milenio, solo se puede concluir que Honduras es un país corrupto con un gobierno incompetente que se escuda en el ocultamiento de la información.

Y como consecuencia de eso, los niños reciben malos servicios de salud y educación, los campesinos no tienen acceso a  tierras y los emprendedores no encuentran espacios y la empresa no invierte.

Y es devastador ese enjuiciamiento del gringo. Que se condensa con una apreciación de que el régimen es cómplice en el abuso de los derechos humanos. Y que junto con la corrupción ese abuso mina el Estado de derecho y las libertades públicas y pone en riesgo la democracia. Quisiera poder decir que exageran, que no entienden, y es verdad que no entienden. Que el país merece una ayuda masiva de EUA, que tanto daño le ha hecho, apoyando a quienes nos vienen desgobernando desde el golpe de 2009, de cuyo éxito fue cómplice Washington por confesión propia.

Ha llegado un momento de la verdad. En teoría, habría que cancelar todo gasto improductivo, vender todo lo inútil, asegurar la inversión pública y privada que se ocupa para cambiar el rumbo. Y habilitar a los que vayan regresando. But First things first, Nealon. Primero, hay que sacar a JOH ¿no cree Ud.?

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