Sin ser ingenuos, Estados Unidos libra en lo interno sus propias contradicciones y amenazas –como la inmigración y una sociedad embrutecida por la droga—, desde ahí perfila en la actualidad un punto de vista para sus intereses, por ese cristal mira las elecciones del próximo 26 de noviembre en Honduras.

 

Editorial

 

¡No todo está dicho!

El pequeño poder económico y político que colonizó la administración de Honduras necesita y se alimenta de la enorme dominación imperial a la que suele servir sin disfraz a través de sus grandes jefes políticos, patrióticos militares, camarillas empresariales y hombres de fe.

Esta vez la conducta distante de Washington ha sido ingrata y desinteresada del régimen Hernández, ninguna invocación desde las esferas de mando pudo armonizar la prisa de bendecir la reelección con el exterior y la tardanza del presidente Trump para enviar al nuevo embajador de avenida La Paz.

Mal signo para un siervo que lo ficharon de violador de derechos humanos después que cumplió la orden de atacar Venezuela y, por eso mismo, humillado en la OEA. ¡Si podés, ganá! Ese es el mensaje, no sé. De todos modos, el diplomático que vendrá después de Navidad es viejo camarada de Tegucigalpa, en teoría no tendrá nada que ver con lo que produzca la lucha del 26 y tejerá sus relaciones consulares con nuevas risas en educadas y cordiales visitas de acercamiento a la fórmula triunfal. 

La paradoja situación de la Honduras que ve Hernández es que su deseo de reconocimiento universal a la ilegítima reelección presidencial va acompañado, a la vez, de una estela de desconfianza en sus propósitos. Ser dueño absoluto del partido, de la aspiración y voluntad de su inquieto círculo político, filtra una imagen personal que ya fabricó muchos anticuerpos, y refuerza posiciones renuentes a seguirlo, hasta en los golpistas que lo sentaron en la silla que, ahora llenos de odio, quieren quitarlo, porque en la repartición nunca los contó. Salió muy caro el lastre eterno del desprestigio sin gozar ninguna cartera ¿o no? ¡Ah, los tontos!

Sin embargo, a pesar de los temores en el pueblo hondureño, al que lo preocupa que el actual gobierno autoritario se afirme como dictadura con más terror social, mayor empobrecimiento, fraudes y haciendo lo que tenga que hacer, lo cierto en lo hondo, no hay posibilidad de que la Honduras de Hernández se convierta en una autárquica “Corea del Norte centroamericana”, pues, por más oligárquico, abusivo, injusto y neoliberal que sea la administración del Partido Nacional, por encima está el capital –el núcleo real del poder— que se lucra de nuestro país y se halla unido al mundo por variados conectores que alimentan islas de intereses vinculadas entre sí y, en efecto, aunque esos otros capitales comulgan con las mismas ideas de concentración de la riqueza y exclusión, no son tan torpes como los multimillonarios y golpistas hondureños para conducir a sus países al desastre y la división por décadas y generaciones, donde lo más afectados son sus inversiones y sus fortunas. ¡Los pueblos se cansan! Y muchos tiranos han muerto saboreando ese sabor amargo desde Miami.

Honduras fue en 2009 el laboratorio de Estados Unidos para experimentar golpes de Estado en el siglo XXI contra mandatos progresistas, pero en 2017 es centro de estudios para rescatar Estados en coma criminal y rehabilitarlos a través de métodos técnico científicos como la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih-OEA).

En el pasado –hasta Obama— la capacidad disuasiva de la OEA era que el orden en América Latina estaba condicionado a la dependencia de cada país con Estados Unidos, empero,el gobierno Trump juega un papel distinto en Honduras, no se comporta igual que sus antecesores. Sin ser ingenuos, Estados Unidos libra en lo interno sus propias contradicciones y amenazas –como la inmigración y una sociedad embrutecida por la droga—, desde ahí perfila en la actualidad un punto de vista para sus intereses; por ese cristal analiza el problema y la salida, entonces, fija quién será el protagonista en su juego.

 

Comentarios  

0 #2 Emilio González 07-11-2017 17:54
No hay duda...lo que mal inicia mal acaba y ni se diga cuando se trata de maleantes declarados como pepe robo y juan robando, sólo podemos hacernos eco de lo dicho por el Dr. Fernando García: "No es la pobreza extrema lo que más nos duele..lo que más nos indigna es ver el descaro y la osadía con que estos ladrones se quieren adueñar de nuestro país...". Por suerte, tarde o temprano a estos maleantes sólo les espera el pozo...
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0 #1 Patty 03-11-2017 00:02
Que cruel realidad, de nuestro pueblo un personaje egoista y sin amor a si patria, se ha segafo por el poder, el beneficio personal; el de su familia y el de sus activistas, que aunque estos ultimos solo disfruen de migajas, no quiren dejar que se les vayan, y la postura de USA, no es ectraño su comportamiento sus intereses prevaleceran y el pueblo Hondureño ni hoy ni nunca sera su interes, Lamentable situacion, pero la moneda esta en el aire asi que como dice El Libertafor no todo esta dicho!!
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